Reanimación – comprobar, llamar, presionar
Una parada cardíaca le puede pasar a cualquiera. Lo que cuenta entonces es que alguien ayude enseguida, y la central te apoya por teléfono. Bastan tres palabras: comprobar, llamar, presionar.
1. Comprobar
Háblale en voz alta a la persona y sacúdele suavemente los hombros. Si no reacciona, inclina su cabeza hacia atrás y mira, escucha y siente si respira con normalidad. Sin ruidos de respiración ni movimiento del pecho: es una parada cardíaca.
2. Llamar
Pide ayuda en voz alta y que otros llamen a emergencias: 144 en Austria, 112 en Alemania y en toda la UE. Si estás solo, llama tú. La central te guiará.
Si hay un desfibrilador (DEA) cerca, pide que lo traigan. El aparato te dice qué hacer con instrucciones habladas.
3. Presionar
- Arrodíllate junto a la persona y descubre el pecho.
- Coloca el talón de una mano en el centro del pecho y la otra mano encima.
- Con los brazos rectos, presiona en vertical: 5 a 6 cm de profundidad, 100 a 120 veces por minuto.
- Deja que el pecho vuelva a subir por completo tras cada compresión.
- No pares hasta que el equipo de emergencias tome el relevo.
Si lo has aprendido y te sientes capaz, da 2 respiraciones tras cada 30 compresiones: cabeza hacia atrás, nariz tapada, sopla en la boca hasta que el pecho se eleve. Si no: sigue presionando.
Niños y bebés
Según la Cruz Roja Alemana:
- Primero hasta 5 respiraciones, después 30 compresiones y 2 respiraciones alternando.
- Bebés: dos yemas de los dedos en el tercio inferior del esternón, unos 4 cm de profundidad.
- Niños pequeños: el talón de una mano, unos 5 cm de profundidad.
- ¿Estás solo? Reanima primero durante un minuto y luego llama a emergencias.
Aprender, no solo leer
Un texto no sustituye a un curso. La Cruz Roja y otras organizaciones ofrecen cursos de primeros auxilios, a menudo de pocas horas. La Cruz Roja recomienda refrescar los conocimientos cada pocos años.