Hemorragia grave y shock – presionar, tumbar, abrigar
Cuando la sangre sale a chorros o a borbotones de una herida, hay peligro para la vida. En un adulto, perder alrededor de un litro ya puede ser peligroso. La buena noticia: casi cualquier hemorragia de una herida se detiene si se presiona con suficiente fuerza desde fuera.
Detener una hemorragia grave
- Llamada de emergencia: 144 en Austria, 112 en Alemania. Que llame otra persona para que tú puedas seguir presionando.
- Tumbar: Tumba a la persona herida. Si es posible, eleva el brazo o la pierna herida.
- Presionar: Presiona con fuerza sobre la herida con un apósito, un paño limpio o una prenda. Si hace falta, introduce el material en la herida.
- Seguir presionando: hasta que pare la hemorragia o el equipo de emergencias tome el relevo. Detener la hemorragia va antes que evitar una infección.
- Vendaje compresivo: En brazos y piernas puede ayudar un vendaje compresivo. Si no sabes ponerlo bien, sigue presionando con la mano.
Reconocer el shock
Toda hemorragia grave puede provocar un shock. Señales típicas según la Cruz Roja Alemana:
- inquietud, miedo, nerviosismo
- piel pálida, fría, a menudo sudorosa
- sensación de frío y temblores
- más tarde apatía, hasta la pérdida de conciencia
Ayudar en caso de shock
- Tumba a la persona, eleva sus piernas y abrígala.
- Procura calma, aleja a los curiosos, habla de forma tranquilizadora.
- Quédate con la persona y comprueba una y otra vez la conciencia y la respiración.
- Inconsciente pero respira con normalidad: posición lateral de seguridad.
- No respira con normalidad: empieza la reanimación de inmediato.